Una de las principales limitaciones de la atención médica en nuestro país es la falta de recursos y procedimientos apropiados para la atención al paciente, en particular esto es evidente en lo relacionado con la tecnología de punta. Muchos de los recursos necesarios para la atención médica, especialmente los necesarios para los sectores de menores ingresos, no están disponibles debido a los altos costos de los equipos e insumos. Por otro lado es común que los médicos pensemos que si no contamos con los últimos recursos tecnológicos no es posible brindar una atención médica de calidad y con ciertos márgenes de éxito terapéutico.
Nuestra región es rica en recursos naturales y en saberes provenientes de la medicina tradicional; sin embargo los médicos tenemos una fuerte resistencia, primero, a aceptar los conocimientos de la medicina tradicional como válidos y, después, a utilizarlos para el tratamiento de las enfermedades porque consideramos que estos saberes no tienen bases ni fundamentos científicos. Efectivamente, los saberes de la medicina tradicional boliviana no provienen de la investigación científica sino del conocimiento empírico que ha sido transmitido de generación en generación a través de la tradición oral por los curanderos durante siglos. La principal fuente de sus conocimientos radica en la experiencia en el manejo de plantas, productos minerales, productos animales y en una buena dosis de sugestión.
Si consideramos la historia natural de la enfermedad observamos que todas las enfermedades tienen una evolución que empieza con el contacto entre el agente causal y el huésped, continúa con el periodo de estado y termina con la resolución de la enfermedad. La gran mayoría de las enfermedades tienen una resolución favorable, aun sin la intervención del médico ni de un tratamiento específico. Unas pocas, las de mayor gravedad, evolucionan hacia la muerte o hacia una recuperación penosa y, en la mayor parte, con secuelas. Es posible que los tratamientos utilizados por la medicina tradicional actúen como simples placebos y que no tengan una acción evidente en el comportamiento de la enfermedad. Estas son muy buenas razones para que la medicina oficial ponga en duda los procedimientos y recursos para el diagnóstico y el tratamiento provenientes de los saberes de la medicina tradicional.
Aunque se han realizado experimentos con plantas medicinales, especialmente en el área de la fitoquímica, los mismos han sido hechos principalmente por químicos, bioquímicos, agrónomos, antropólogos y sociólogos; pero no existen estudios médicos científicos -o si hay no están suficientemente divulgados- cuyos resultados muestren una verdadera significación clínica sobre los medios de diagnóstico y, fundamentalmente, de los tratamientos utilizados por la medicina tradicional. Al no contar con estudios científicos realizados por médicos sobre la validez y la utilidad clínico terapéutica de los procedimientos y recursos provenientes de los saberes de la medicina tradicional boliviana, resulta muy difícil incorporarlos en la práctica médica oficial. Más allá de reconocer su valor cultural y folklórico, la medicina oficial no le presta la debida atención al potencial terapéutico que, probablemente, tenga de la medicina tradicional. En diferentes países del mundo se han realizado investigaciones con productos naturales utilizados por la medicina natural y, a partir de sus resultados, se han desarrollado medicamentos y procedimientos con bases científicas que son fácilmente aceptados e incorporados por la comunidad médica en su práctica cotidiana.
Por esta razón es importante y necesario hacer estudios científicamente válidos sobre los procedimientos y recursos utilizados por la medicina tradicional para, en caso de ser científicamente válidos, incorporarlos en la práctica de la medicina oficial como un aporte del conocimiento milenario de los pueblos originarios al desarrollo de la medicina y de la región.
Mas allá de los aspectos de interculturalidad que durante los últimos años están siendo trabajados por los gobiernos, los pueblos originarios, las Universidades, las Organizaciones no Gubernamentales,
De esta manera se puede mejorar la atención a la comunidad y la capacidad resolutiva de lo servicios de salud, incorporando procedimientos y recursos científicamente probados que provengan de la producción cultural de la población.
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